Irrumpió de repente en mi vida como un torrente de aire que te envuelve y que ni siquiera te da tiempo a pensar y reaccionar. Fue tan fuerte…que me dejé llevar.

Sentí que tenía que conocer a Ruth Morales, cuando mi querida amiga Aurora, me pasó uno de sus libros. Ni siquiera me paré a cuestionarme porqué, simplemente seguí aquella sensación y me dejé llevar por mi instinto. Todo se dio de forma correlativa, y de repente ya estaba allí, frente a ella.

Fue en abril de 2014 en Madrid, en una de las jornadas de“Cambio de Realidad” que ella realizó de manera presencial.    Aquel fin de semana fue fantástico, asombroso y muy diferente. Mi sentir aumentó, despertó mi curiosidad y mis ganas de leer más escritos suyos, a la vez que escuchar los audios del momento, y bucear por aquel sentir que me imbuía.

Entre bambalinas, como digo yo, la seguí, me fascinó todo lo que tenía en su página “Cambio de Realidad”, no sabía por qué, pero noté la emoción en mi cuerpo como el indicador de que tenía que hacerlo, y así comenzó todo. Seguí y seguí leyendo sus escritos y escuchando sus audios, “La no pareja”, “Que crees que encontrarás tras la muerte”, entre otros.

Después de este tiempo, 3 años, he comprendido, he percibido a qué me llevó aquel sentir, que fue lo que hizo dirigirme a ella.   Su percepción, su comprensión y su manera de mostrarlo han sido reveladoras para mí, ha sido mi comprensión y mi percepción de esta realidad.

Desde el instinto, como dice Ruth, existe una comunicación pura, primero con uno mismo y después con el entorno, que ella transmite bajo el nombre de C~instinto (Comunicación desde el instinto).

Hoy quiero mostrar y agradecer a Ruth cómo, con su comprensión y transmisión, la “magia” de la vida se instauró, la percibí y la sentí en mi.

Me apasiona mi trabajo, la Asesoría de Imagen, me dedico a ello por completo, y para mi es tan reconfortante observar la transformación de las personas, la mejora y la expansión de ellas cuando confían en mi trabajo, que deseo contar esta vivencia y como comenzó todo.

Aunque para mi faltaba algo, sentía en mi interior que no era por ahí, mis pasos eran lentos y notaba hasta la densidad, por ello contacté con Ruth.

Ella, de nuevo, me sugirió algunas ideas, algunos cambios que yo podía implementar, con una nueva forma de comunicarme. Me di cuenta de que estaba en mí, que con mi actitud y una voluntad superior, la “magia” surgiría de repente, se haría latente, y así fue.

Pues bien, mi trabajo se expandió “a lo grande” como digo yo, dio un giro de 360º, para explicarme mejor. Surgió la “magia” de la vida y todo se fue dando, como rodado, tan fácil y de manera tan sorprendente, que fue asombroso, fascinante y vi entonces un enfoque tan distinto, que comencé a disfrutar de manera inigualable.

Contactó conmigo una persona importante en la vida pública de la ciudad donde vivo, concretamente una mujer. Desde su despacho y a petición de ella, quiso que yo la asesorara, que fuese su Asesora de Imagen particular, para su día a día profesional y personal.

No me lo podía creer, ¿yo la asesora de un alto cargo público? Impresionante, el entusiasmo, la alegría, la pasión y el júbilo estallaban en mi interior.

Tuvimos un primer contacto para conocernos, para intercambiar impresiones, para ver cuál era su objetivo y sus necesidades respecto a la solicitud que demandaba con respecto a mis servicios.

Aquel día nunca lo olvidaré, observar como uno de mis deseos era tan real, que el gozo hacia salirse el corazón del habitáculo en donde se encuentra.

Bien, el trabajo comenzó, se dio de manera fluida y fácil, y así fuimos encontrando esa comprensión y compromiso entre las dos, cliente-profesional, conjugación importante para ambas.

¡Que deciros! De ahí surgió más trabajo, más asesorías, más recomendaciones, y más clientes, ha sido y a día de hoy es, un sin parar.

¿Por qué cuento esto?

Primero porque quiero agradecerle a Ruth Morales el estar siempre ahí, la forma tan excelente en que me guio para que yo misma lo comprendiera y lo llevara a cabo, pero sin perder un ápice de su respaldo, apoyo y percepción para conmigo. Fue a través de ella cuando me di cuenta de dónde estaba mi actitud y mi voluntad y de cómo hacerlo.

Y segundo porque deseo transmitirlo como testimonio propio, de disfrute, pero sobretodo de un cambio tan excelente y maravilloso, que solo me queda decir ¡GRACIAS Ruth!

Deciros que por motivos de ética profesional, dejo en el anonimato el nombre de mi cliente, pero si me es permitido contar su proceso y como se fue dando todo, y como seguimos a día de hoy.

Continuará…