El pasado lunes tuve una reunión en Valencia, fue por la mañana, hora prevista 10:30, y decidí acudir con mi vehículo, a pesar de estar bastante céntrica la calle donde debía acudir, no lo suficiente como para desplazarme en transporte público.

Vivo en una población cercana y salí con tiempo suficiente, como a mi me gusta, en previsión de los inconvenientes propios de la ciudad, el tráfico, pero más aun, encontrar donde estacionar el vehículo.

Pues bien, cuando llegué al lugar, para mi sorpresa, en la calle y alrededores estaban de obras, otra circunstancia que condiciona y enlentece el tráfico.

Me armé de paciencia y di un par de vueltas por los alrededores para ver si encontraba un lugar de aparcamiento, sin éxito. Decidí ampliar el radio para ver si tenía más suerte, ya que era casi la hora de la reunión y me esperaban.

Di una vuelta más por los alrededores, había bastante tráfico y movimiento en la ciudad, a pesar de ser verano. Giré a la derecha por la primera calle que vi, ya que mi sentido de la orientación me dijo que por allí me acercaba más a mi destino.

Algo me resultó extraño, una vez metida ya en la calle, los coches venían hacia mi, ¡dios mio! es de sentido único, ¡voy en sentido contrario! pensé. En un instante reaccioné y me di cuenta que circulaba por dirección prohibida. Con tan mala suerte que detrás de mi venia una patrulla de la policía. Como te puedes imaginar, de inmediato luces azules encendidas y destellos para que parase.

Me detuve en un lateral, en donde vi que no molestaba, (como para molestar después de la que había liado)

Bajé la ventanilla del coche y uno de los agentes, el más joven, se dirigió a mi:

-Señora, exclamó ¿sabe que está circulando en sentido contrario?

A lo que le respondí:

-No, no me he dado cuenta, lo siento mucho, ¡ha sido un descuido! 

Y le explique el motivo por el que circulaba por allí y que ya llegaba tarde a mi reunión, según el horario previsto.

Su gesto me pareció muy serio, ¿cómo no? ¡Es la autoridad! Con su uniforme, y así me lo transmitía.

Me pidió documentación, carnet de conducir para comprobar mis datos y los del vehículo. 

En aquel momento vi que uno de los vehículos estacionados, salía y dejaba hueco para aparcar. ¡Estupendo! pensé, no todo es tan malo. Le pregunté al otro agente mientras su compañero seguía a la espera de la confirmación de mis datos:

-Disculpe, por favor, ¿aquí puedo aparcar? el agente se acercó y le expliqué a el lo que me había sucedido, argumentando la verdad, que no me había dado cuenta, que fue un despiste y no vi la señal de prohibido en la calle, y había sido un error por mi parte. Y le pedí disculpas. Así sentí que tenía que hacerlo.

A lo que su compañero ya tenía la comprobación necesaria de mis datos y de mi vehículo, ahora sólo faltaba su decisión.

Yo seguía parada y quieta, sentada en mi coche a ver como se daba todo y que determinación tomaban al respecto el par de agentes de policía que me habían parado por mi infracción.

El tiempo seguía transcurriendo y ya llegaba tarde a la reunión, Mi paciencia, que me cuesta de cultivar, empezaba ya a alterarse.

Vi a los dos agentes frente a mi coche como deliberaban que hacer. No pude escuchar sus palabras, pero si pude interpretar su comunicación no verbal, ya que es parte de mi bagaje profesional.

Mi interpretación fue, que el agente más joven estaba a favor de ponerme la sanción correspondiente. En cambio su compañero, un poco más mayor, mostraba más permisividad a mi conducta de circular en dirección prohibida.

De nuevo el agente se acercó a mi vehículo, yo seguía sentada allí, inmóvil, a la espera de la decisión tomada.

Estas fueron sus palabras:

-María del Carmen no vuelva a cometer una infracción así, son 600 € y retirada de 6 puntos del carnet.

-¡Muchas gracias! le contesté yo, lo siento mucho, nunca me había ocurrido, tendré cuidado, ¡buenos días! y me fui. 

Quedé atónita, sorprendida, ¡no me habían puesto denuncia! ¡De la que me he librado! pensé. Reanudé mi marcha ya que llegaba tarde.

Y…¿Por qué te cuento este suceso que viví este pasado lunes?¡Porque me di cuenta una vez más!

La importancia de la Imagen

Mi mente no paraba de rebobinar y pensar todo lo que me había sucedido en esos instantes.

¿Por qué crees que decidieron no sancionarme? Me di cuenta enseguida:

Apariencia, Comunicación y Comportamiento

Lo que tanto explico en mis cursos, en mis formaciones, en mis talleres.

Los pilares de la Imagen Personal

Los agentes vieron lo que transmitía en mi apariencia, en mi comunicación y en mi comportamiento…y ellos lo interpretaron

Coherencia, la coherencia en mis palabras, en mis gestos, en mi comportamiento, y en mi apariencia. Allí vi como transmití credibilidad, confianza y me mostré con autenticidad.

Vi como el manejo de la Imagen, no solo en circunstancias especiales, o momentos puntuales, sino en el día a día, en la vida cotidiana, es fundamental. para cualquier situación, para cualquier circunstancia. te ayuda a resolver situaciones que pueden ser desagradables. Utilizar estrategias a tu favor, sin dejar de ser tu mismo.

Saber como manejar la Imagen para llevarla a tu favor. ¿Te gustaría saber como obtener esas herramientas para generar credibilidad, confianza y coherencia? ¡Transmitir lo que realmente eres!

Pongo de manifiesto la importancia y el manejo adecuado de Tu Imagen para un excelente desarrollo del día a día.

¿Quieres experimentarlo? ¿Quieres saber más? ¿Hablamos de Imagen?

¡Te espero, contacta conmigo!

CARMINA ABAD / IMAGEN PERSONAL